Festival de los Faroles de China: origen, significado y tradición de los faroles rojos

Un recorrido por el simbolismo y la historia de la Fiesta de los Faroles de China: el origen de esta celebración luminosa, el significado de los faroles rojos y su función en la despedida del Año Nuevo chino.

TRADICIONES Y COSTUMBRES DEL MUNDO

2/25/20263 min read

Faroles rojos tradicionales iluminando las calles en la Fiesta de los Faroles de China
Faroles rojos tradicionales iluminando las calles en la Fiesta de los Faroles de China

🏮 El Festival de los Faroles rojos durante el Año Nuevo chino

Cuándo se celebra el Festival de los Faroles de China

Los faroles rojos son uno de los símbolos más reconocibles del Año Nuevo chino. Se cuelgan en puertas, calles y templos para iluminar el camino del nuevo año y ahuyentar la oscuridad, el mal y la mala suerte.

Las celebraciones del Año Nuevo culminan con el Festival de los Faroles, que tiene lugar la noche de la primera luna llena del año, es decir, el día 15 del primer mes lunar del año. Esta fecha marca simultáneamente el final del periodo festivo y el inicio simbólico de la primavera. Esa noche, miles de faroles se encienden o se sueltan al cielo, creando un paisaje luminoso que simboliza claridad, esperanza y buena fortuna para el ciclo que comienza.

Origen histórico del Festival de los Faroles

La Fiesta de los Faroles o Festival de los faroles tiene una historia larga y compleja. Sus raíces se remontan a la dinastía Han, hace unos dos mil años, cuando se celebraba como parte del culto a la divinidad Tàiyī, el supremo Dios del Cielo. En ese periodo temprano, la fiesta no estaba centrada en los faroles —que se incorporaron siglos después— sino en ceremonias vinculadas al ciclo agrícola y a la renovación del año.

Durante la dinastía Tang (siglo VIII), el festival alcanzó un esplendor extraordinario: se documenta incluso la construcción de una noria gigante de 200 pies de altura, decorada con miles de lámparas, que simbolizaba el sol naciente de la primavera. Con el paso del tiempo, el festival fue absorbiendo elementos folclóricos, rituales agrícolas y prácticas de adivinación, convirtiéndose en una celebración híbrida donde convivían tradiciones populares, creencias paganas y reinterpretaciones religiosas posteriores.

Tradiciones típicas e influencias religiosas

La Fiesta de los Faroles es un ejemplo perfecto de cómo las celebraciones chinas combinan capas culturales de distintas épocas. Su origen es claramente pagano y agrícola, vinculado a la renovación del sol y a los ritos de purificación del campo. Más tarde, se superpusieron interpretaciones taoístas, como la idea de que el día 15 celebra el nacimiento del Dios de la Buena Fortuna, T’ien-kuan, quien concede suerte si es honrado adecuadamente esa noche.

También existen influencias budistas, especialmente en la costumbre de encender luces como ofrenda y en la presencia de figuras como la tortuga, símbolo de longevidad. Sin embargo, estas reinterpretaciones religiosas nunca sustituyeron del todo el carácter popular y festivo del evento, que sigue conservando prácticas muy antiguas relacionadas con ahuyentar a los espíritus malignos, saltar sobre hogueras para atraer buena salud o preparar alimentos rituales como los yuanxiao, bolas de arroz glutinoso que simbolizan unidad familiar y buena fortuna.

Cómo se celebra el Festival de los Faroles

El rasgo más distintivo del festival es la exhibición masiva de faroles rojos, elaborados tradicionalmente con papel sobre armazones de bambú, aunque hoy en día pueden ser de diferentes materiales.

Los faroles adoptan formas de animales, frutas, flores, personajes mitológicos o escenas completas, y algunos incorporan mecanismos que se mueven con el calor de la llama interior. En el norte de China, donde la fiesta ha sido históricamente más importante, las calles se llenan de faroles desde varios días antes del día 15.

A la iluminación se suman otros elementos festivos: procesiones de dragones iluminados desde dentro; fuegos artificiales y petardos; música de tambores, gongs y flautas; teatros improvisados en las calles; y una atmósfera general de bullicio, ruido y celebración.